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Los jóvenes condenan más la infidelidad
Rechazan la flexibilidad moral para enfrentar una monogamia en crisis; se estima que en cinco de cada diez uniones existen engaños.
Escape de un estadio insatisfactorio en la pareja, la infidelidad es más frecuente de lo que se admite en la trastienda de las uniones y su acechanza crece al ritmo de la perdurabilidad del vínculo en el tiempo. A nivel global, cerca de la mitad de las parejas enfrenta algún tipo de deslealtad sexual o afectiva, lo que pone al descubierto la endeblez de una monogamia en crisis.
Según los especialistas, la infidelidad es una transgresión bastante común, que "rompe con pactos preestablecidos" y es generalmente vivenciada como una "traición aún muy dolorosa". No obstante, en los últimas dos décadas, el rechazo social a ese tipo de conductas fue cediendo ante la proliferación de "permisos" y nuevas formas de relación.
Estudios internacionales involucran en relaciones extramaritales, vinculaciones con amantes, aventuras o sexo ocasional, al 50 por ciento de los hombres casados y a entre el 30 y el 40% de las mujeres, según el estudioso de las ciencias morales Kerby Andersen.
En la observación de su gravitación local en el Código Penal hasta 1995 y, ahora, en el Código Civil, jueces y letrados se preguntan qué pasaría en las conductas de muchos cónyuges argentinos si al adulterio se lo despojara de su peso condenatorio en los divorcios.
En su proyección histórica, las mediciones insinúan que la proporción de mujeres infieles se ha ido incrementando en el tiempo, a medida también en que se han ido "naturalizando" ciertas libertades e impulsos.
Pero lo cierto es que, aún en tiempos de modernidad líquida, la infidelidad se erige en un acto extremadamente controversial: arrastra numerosos prejuicios y es observada como un comportamiento de índole personal, a veces con la lupa del interés público. Especialmente, si involucra a un presidente poderoso como Bill Clinton, a un golfista dotado como Tiger Woods o a una bella y díscola actriz como Juana Viale.
Según refieren los expertos consultados por La Nacion, la infidelidad obedece tanto a una estructuración psíquica, con su incidencia genética, como cultural. Y todavía sigue siendo rechazada por una sociedad que, paradójicamente, admite practicarla siempre en la clandestinidad.
Pero, curiosamente, quienes más condenan el engaño sexual y amoroso son los adolescentes y jóvenes, según diversas mediciones en el mundo occidental. Un estudio de UC-Adimark, por ejemplo, reveló que el 84% de los hombres de hasta 34 años condena cualquier vinculación íntima, paralela a la de la pareja. Pero esa proporción disminuye a casi la mitad al indagar en el parecer de los hombres casados de hasta 60 años.
En el caso de las mujeres adultas de hasta 34 años, otro abrumador 91,6% condena la flexibilidad sexual en la pareja. En otras palabras, para jóvenes de ambos géneros, representados por un 87,5%, no hay "anuencia" para una aventura extramarital, mientras que los mayores de 35 se muestran más permisivos frente a esos avatares.
Otra estadística que ahonda en las consecuencias de esos "desvíos" afectivos revela que en los países occidentales sólo el 35% de las parejas se sobrepone al adulterio, mientras que el 65% de las parejas se separa o disuelve.
En este punto, sin embargo, la experiencia en los consultorios indica que la infidelidad "es una verdadera prueba de fuego de la pareja: destruye aquellas en las que falta amor y puede, paradójicamente, llegar a consolidar a las demás", según la psicoanalista Hilda Salmerón García.
"No me extraña la reacción de los jóvenes, que siempre son puristas, idealistas y buscadores de ley", apunta el especialista en vínculos Miguel Espeche. "Habilitar en ellos la infidelidad supone exponerse al dolor del desengaño, que tanto critican de las generaciones anteriores. A pesar de que las circunstancias cambian, para ellos la esencia de los vínculos perdura, junto a la trama profunda de las personas. Yo veo en todas las edades que el dolor que provoca la infidelidad se mantiene. Lo que se modifica es el mecanismo de defensa contra ese dolor."
El neurólogo, psiquiatra y sexólogo, especializado en Oxford, Enrique de Rosa, explica que las nuevas generaciones, por ser hijos de padres divorciados, "han padecido más en concreto la desestructuración familiar. Por eso, cuestionan y se rebelan ante el modelo de sus padres."
"Los adúlteros que se valen del engaño de la pareja son personas que por su propia estructura de personalidad desconocen la validez o existencia de límites. En ese sentido, son personas egosintómicas, es decir, más conectados con ellos, sus necesidades y pulsiones, y con la concreción de su propio contrato interno, que con el establecido en la pareja", dice De Rosa.
Desde otra óptica, explica que hoy la ciencia estudia las variaciones en los receptores de las hormonas vasopresina y oxitocina, promotoras del apego en la pareja, para indagar en la permanencia del vínculo entre dos personas y en el compromiso "químico" que se establece. El resto es de orden cultural.
Es en esa esfera, precisamente, en la que se destaca la importancia de una fidelidad que, en los hechos, a veces se hace lejana, apunta la filósofa Roxana Kreimer. "Esto nos revela la dificultad que supone cumplir con los objetivos éticos que nos proponemos, pero también nos obliga a revisar nuestros compromisos a la hora de relacionarnos", dice.
Hoy, por ejemplo, hasta la palabra "amante", ocasional o estable, perdió su sesgo negativo en el lenguaje coloquial. No por nada se la usa y parangona a "una cita" en determinadas redes sociales.
La Argentina, por caso, estrenará el 9 del mes próximo la versión vernácula de un sitio que facilita los encuentros sexuales entre gente casada, de la mano de la expansión de ohhtel.com . En EE.UU., esa red posee más de 1,3 millones de miembros, con uno nuevo cada 30 segundos. "La decisión de elegir este país para su expansión obedece a la cantidad de argentinos casados en busca de sexo sin ataduras que consultaron el sitio", señalaron sus voceros. "El objetivo del sitio es resguardar la identidad de las parejas que no tienen una vida sexual satisfactoria, pero no por ello consideran el divorcio como opción", describieron.
EN PORCENTAJES
30% de jóvenes rechazan de plano la infidelidad
Hasta los 34 años, los jóvenes se manifiestan en contra tanto de las aventuras ocacionales como de las relaciones paralelas dentro de la pareja.
50% y 40%
Se estiman los hombres y mujeres infieles
Según el terapista familiar Frank Pittman, en Occidente, la infidelidad involucra al 50% de los hombres y entre un 30 y 40% de las mujeres.
65% de las parejas casadas no sobrevive al adulterio
El especialista en ética Kerby Andersen revela, a través de un sondeo, que sólo el 35% de las parejas logra capear la crisis que provoca la infidelidad de uno de los cónyuges.
En voz alta
"Los jóvenes son puristas, idealistas, buscadores de ley. No habilitan la infidelidad, ya que ello supone exponerse al dolor del desengaño que tanto critican de las generaciones anteriores"
Miguel Espeche
PSICOLOGO, ESPECIALISTA EN VINCULOS
"Por ser hijos de padres divorciados, ellos [los jóvenes] son quienes más en concreto han padecido la desestructuración familiar. Por eso, se rebelan y cuestionan el modelo imperante, homologado por sus padres"
Enrique de Rosa
NEUROLOGO, PSIQUIATRA Y SEXOLOGO
"La fidelidad consiste en cumplir con los pactos establecidos, sean cuales fueren.
Pero, a menudo, surge la dificultad de poder cumplir con los objetivos éticos que nos
proponemos. Esto nos obliga a revisar nuestros compromisos a la hora de relacionarnos"
Roxana Kreimer
FILOSOFO
El rechazo al modelo de los mayores
"Hay personas que son más fieles a su auto que a su pareja", señala Sergio Sinay. "Eso no debería sorprender en una cultura orientada al utilitarismo más salvaje y al desconocimiento de los límites. La construcción y profundización de un vínculo amoroso requiere presencia, trabajo emocional y pone naturalmente límites. Cuando alguien ama, elige. El que no acepta límites no sabe elegir. Si es cierto que
los jóvenes condenan más la infidelidad que los adultos, estaríamos ante un saludable rechazo al modelo vincular que esos adultos les ofrecen, y ante la posibilidad de fundamentar otra vez el amor."
Fuente: La Nación
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Super Moderador
Estaría bueno, pero no se si es del todo tan cierto. No porque los jóvenes sean menos infieles, porque creo que eso depende de la relación que tengan con la pareja y si esta es una relación estable o no.
Seguramente esto se estudia tomando una cierta muestra de la población, lo que hay que ver si esa muestra es representativa de la misma.
En sintesis creo que la infidelidad tiene que ver no solo con la edad, si no como dije antes con el tipo de relaciones que cada pareja tenga.
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